Viernes por la noche, deambulo de un lugar a otro de la casa sin lograr algo que me mantenga ocupado. Decido prender la televisión, y oh sorpresa, la transmisión de programas basura empieza a enfurecerme. Enojado por tal atropello de los canales hacia mi persona, me decido a salir afuera para despejar mi mente. Además caminar me ayudara a que pase el tiempo, así quizás me conquiste el sueño.
Una vez afuera me encuentro con dos amigos, que se dirigían a una fiesta. Después de conversar un rato, ambos me hacen una invitación para que los acompañe. Quizás aquel jolgorio, que muchas veces rechacé, fuera un buen recurso para exterminar el aburrimiento y apatía que me surgía del ser. Por tal motivo no dude y acepte la oferta. Primero fuimos a un bar para que el tiempo pasara y la fiesta entrara en un punto de cocido lo suficiente como para no deprimirse. Allí ingerimos todo tipo de estímulos, de esos que el ser humano necesita para poder desarrollar su vida lo mas lejos posible de la realidad.
Al salir de ese antro en penumbras, emprendimos el viaje hacia la ya tan lejana diversión. Llenos de dudas sobre si seguir adelante o retroceder en nuestros pasos, atravesábamos veredas llenas de cucarachas que salían a respirar agobiadas por el calor de la cañería. Sin embargo seguimos, y en medio de un pleno debate sobre que hacer, nos topamos con la puerta de la ya cada vez mas dudosa fiesta.
Entramos e intentamos adaptarnos al medio, desenvolvernos con naturalidad e interactuar con algunas personas. A mi el aburrimiento no se me había ido, pero intentaba entretenerme viendo a las otras personas, en definitiva todo trascurría con normalidad hasta que de golpe veo a uno de mis amigos hablando con una chica.
Pero no era cualquier mujer, de sus ojos se desprendía un brillo único y cautivador, su forma de hablar, su rostro y todo lo demás me parecía perfecto. Por un segundo sentí que mi mente dejaba de aferrarse a lo concreto, y se disponía a volar en cualquier dirección que ella quisiera, sin que yo pudiera controlarla. Pero que hacer estaba conversando con otra persona, que para pesadilla mía era mi amigo. Mi único deseo era apartarlo y llenarme de ella pero nunca podría hacer tal canallada.
De repente nuestras vistas se cruzaron por un instante que pareció eterno. El tiempo se había detenido y yo estaba sumergido en una nube rosada empalagosa que nublaba mi razón. Ella me dirigió la palabra pero no supe que dijo, porque fue ese sonido lo que me hizo caer de aquel sueño platónico, que me alejaba del mundo.
Sin importarme, ya ningún código interno de la amistad, me dispuse a conquistar a aquella mujer de mirada profunda y de belleza innegable. Pero cuando pensé que el mundo era mío, apareció otra chica por detrás de ella y le hizo señas diciéndole que era hora de marcharse. Yo entre en desesperación no podía dejarla ir, ella era quizás la mujer que había esperado durante todo ese tiempo de soledad y prostitutas. Pero que podía hacer nunca podría detener contra su voluntad a tan bella criatura.
Espera, le dije, no se tu nombre, ni como ubicarte. Ella me miro con afecto y solo dijo recuerda mi sonrisa, al tiempo que se perdía con la otra muchacha en la multitud.
Quede confundido ¿Qué había sido eso? ¿Existiría de verdad o habrá sido un engaño de mi mente? Nunca lo sabré, pero sin embargo para mi ese momento fue el mas hermoso de mi vida, nací y morí en un solo instante.
Pero un instante que todavía da vueltas por mi cabeza, atormentándome con la idea de que pude ser feliz, pero solo por una mísera fracción de tiempo.
Ahora vago por la vida, buscando esa sonrisa, que quizás pueda darme esa felicidad que conocí solo en esa ocasión.Si fue amor, no lo se. Si fue la desesperación por la soledad, no lo se. Si fue el desencanto, no lo se. Si fueron las drogas y el alcohol, no lo se. Solo se que fue y que de aquí en adelante, ya nada será igual.
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