Era una fría mañana de julio, la bruma cubría todo el frente de batalla, no se veía nada. El silencio era tan fuerte que se podía ver la tensión de mis compañeros del pelotón. Rodríguez estaba expectante de algún movimiento o ruido en el frente enemigo. Sánchez y Bustamante estaban nerviosos ya que veían como el cabo Camargo empezaba a quedar inconsciente por el frio que le cubría los huesos. Sin duda a Camargo lo estaba llamando la muerte.
Cuando nos encomendaron para ir al frente de batalla, en aquellas lejanas islas, sabíamos que la muerte era una posibilidad. Pero pensábamos que sería por alguna bala enemiga y no por hambre y frio. Luego de ver como claudicaba Camargo ante la desidia de su propio destino. Mire mis botas, rotas y sucias, y no pude evitar pensar que hacía días que no sentía mis pies.
Las personas describen al infierno como algo no humano que está debajo de la tierra y donde hay mucho fuego. Sin embargo puedo decir que eso es mentira, el infierno es frio, humano y está en la superficie con el disfraz de la guerra.
Las batallas pueden durar apenas unos minutos, pero estos serán eternos. El estruendo de los rifles de asalto retumbará por horas en el silencio de la soledad y la muerte. Caerán compañeros pero no hay tiempo para rezar o preocuparse, solo hay que intentar sobrevivir mientras se cumple con su deber.
Del otro lado del frente de batalla la historia seguramente es parecida. Ya que por más de que los ingleses tengan mejor equipamiento, eso no te asegura que no te tocara bailar el vals de la agonía y la desesperación que antecede a una batalla en las barracas.
De pronto en ese silencio de la mañana se escucharon unos motores, eran aviones. Nos tiramos cuerpo a tierra intentando cubrimos, los muy desgraciados pensaban bombardear a ciegas. Bustamante en un rapto de locura se puso de pie y empezó a gritar mientras habría fuego en todas direcciones. Ese arrebato solo duro un instante, ya que cayó muerto por un disparó enemigo que atino en el blanco.
Seguidamente se empezaron a escuchar detonaciones de bombas que caían desde el cielo, hasta que solo pude sentir un crudo frio que corría por mi sangre. Había llegado el final y no tenía nada para decir, solo llorar por aquella juventud robada.
lunes, 10 de agosto de 2009
Identidad Fraccionada
En una época de subjetividades donde todo parece referirse a nada o ser tan efímero como el tiempo televisivo. Es difícil pedirle a las generaciones que se comprometan con las causas o los ideales que alguna vez se diagramaron para mejorar y liberar al mundo de la mano opresiva del sistema económico.
Los jóvenes de hoy crecen en su mayoría en una apatía política y se sobre valoran hechos triviales como la fama mediática de unos pocos mecenas que se venden al sin sentido de los medios. Su propuesta de vida es no saber hacer nada en particular, ni interiorizarse de lo que pasa a su alrededor sino solamente salir en televisión a cualquier costo.
Hoy es una época de comunicaciones instantáneas sea a través del MSN, facebook o de un mensaje de texto. Pero lo fundamental de eso es la reducción del lenguaje y de la comunicación directa cara a cara. Si tenemos en cuenta que el pensar esta unido a la generación de construcciones lingüísticas y semánticas podríamos decir que esa reducción de la lengua puede interpretarse como una reducción de las ideas.
Pero esto no es producido por las personas por su simple deseo sino que esta digitado desde un poder que ha encontrado en la tecnología un aliado fundamental para banalizar la vida y de tal forma expandir la pereza intelectual, en cuanto a causas que pudieran romper el orden establecido por los macro grupos económicos.
Otra cosa que hace difícil pensar a tales grupos es que estos no poseen un origen sino que son transnacionales. Lo cual los ayuda a insertarse con mayor facilidad en el seno de una sociedad. Además su transnacionalización los ayuda a que sean pensados como los verdaderos enemigos, ya que no pertenecen a ningún lugar y nadie sabe bien quiénes son sus propietarios, más allá de algún gerente regional.
Envueltos en dicho panorama es difícil pedirle a los jóvenes que no se dejen engañar por ese sueño de una vida llena de lujos como la que muestran los medios. Como siempre se tiende a tapar lo que molesta, y mediante la segmentación de información se venden y se generan estereotipos de personas que compra el grueso de la sociedad.
Los jóvenes de hoy crecen en su mayoría en una apatía política y se sobre valoran hechos triviales como la fama mediática de unos pocos mecenas que se venden al sin sentido de los medios. Su propuesta de vida es no saber hacer nada en particular, ni interiorizarse de lo que pasa a su alrededor sino solamente salir en televisión a cualquier costo.
Hoy es una época de comunicaciones instantáneas sea a través del MSN, facebook o de un mensaje de texto. Pero lo fundamental de eso es la reducción del lenguaje y de la comunicación directa cara a cara. Si tenemos en cuenta que el pensar esta unido a la generación de construcciones lingüísticas y semánticas podríamos decir que esa reducción de la lengua puede interpretarse como una reducción de las ideas.
Pero esto no es producido por las personas por su simple deseo sino que esta digitado desde un poder que ha encontrado en la tecnología un aliado fundamental para banalizar la vida y de tal forma expandir la pereza intelectual, en cuanto a causas que pudieran romper el orden establecido por los macro grupos económicos.
Otra cosa que hace difícil pensar a tales grupos es que estos no poseen un origen sino que son transnacionales. Lo cual los ayuda a insertarse con mayor facilidad en el seno de una sociedad. Además su transnacionalización los ayuda a que sean pensados como los verdaderos enemigos, ya que no pertenecen a ningún lugar y nadie sabe bien quiénes son sus propietarios, más allá de algún gerente regional.
Envueltos en dicho panorama es difícil pedirle a los jóvenes que no se dejen engañar por ese sueño de una vida llena de lujos como la que muestran los medios. Como siempre se tiende a tapar lo que molesta, y mediante la segmentación de información se venden y se generan estereotipos de personas que compra el grueso de la sociedad.
Sobre los margenes
El barrio de la boca es un barrio de muchos contrastes, en sus calles se mezcla la opulencia de los turistas de caminito, y por otra parte la verdadera tradición arrabalera del riachuelo porteño y del tango. El dinero de los hostel y la pobreza de los conventillos. La pasión por el Boca Junior y el precio de una entrada para poder verlo.
Yo, me llamo Juan Manuel Salguero, soy bandoneonista oriundo de la Boca. He nacido y vivido en este barrio por más treinta años. He pasado muchas penurias producto de una vida llena de excesos, la ginebra, la cocaína y las prostitutas han sido una constante en mi vida. Pero no recuerdo dolor alguno como el de aquella mañana del 22 de septiembre.
Venía borracho y drogado caminando por una zona cercana al puente de la boca, cuando por producto de mi estado me tropecé con mi propia sombra y me desplome en el suelo. Al levantar la vista me tope de golpe con un baldío, que brillaba de mugre con la luz del alba, mis ojos se llenaron de lagrimas. En un lugar así había empezado mi vida, estaba frente a mi primera cuna, sucia abandonada y descuidada.
En treinta años yo no había dejado de ser aquel bebe abandonado entre la maleza, me seguía rodeando de lo más rancio de la sociedad, quizás yo debería haber muerto en aquel terreno. Pero no, alguien me rescato y quiso ser mi padre, aunque seguramente fracaso antes de empezar. Ya que más allá del bandoneón ninguna otra enseñanza me dejo aquel vicioso que me rescato.
De todas formas le estoy agradecido, ya que por lo menos me dio una oportunidad, no como mi madre que ni siquiera tuvo el valor para matarme, sino que me tiro como al preservativo que debería haber usado antes de concebirme en su vientre.
Naci entre la basura, fui criado por un asesino vicioso y matón. Si soy marginal, he estado preso y he cometido excesos. Pero he conocido la libertad y la sensación que provoca una nota de mi instrumento. Por eso hoy, baldío, te doy la espalda y escupo en tu magra intención de ser olvidado como la mugre que vive en tu interior.
Yo, me llamo Juan Manuel Salguero, soy bandoneonista oriundo de la Boca. He nacido y vivido en este barrio por más treinta años. He pasado muchas penurias producto de una vida llena de excesos, la ginebra, la cocaína y las prostitutas han sido una constante en mi vida. Pero no recuerdo dolor alguno como el de aquella mañana del 22 de septiembre.
Venía borracho y drogado caminando por una zona cercana al puente de la boca, cuando por producto de mi estado me tropecé con mi propia sombra y me desplome en el suelo. Al levantar la vista me tope de golpe con un baldío, que brillaba de mugre con la luz del alba, mis ojos se llenaron de lagrimas. En un lugar así había empezado mi vida, estaba frente a mi primera cuna, sucia abandonada y descuidada.
En treinta años yo no había dejado de ser aquel bebe abandonado entre la maleza, me seguía rodeando de lo más rancio de la sociedad, quizás yo debería haber muerto en aquel terreno. Pero no, alguien me rescato y quiso ser mi padre, aunque seguramente fracaso antes de empezar. Ya que más allá del bandoneón ninguna otra enseñanza me dejo aquel vicioso que me rescato.
De todas formas le estoy agradecido, ya que por lo menos me dio una oportunidad, no como mi madre que ni siquiera tuvo el valor para matarme, sino que me tiro como al preservativo que debería haber usado antes de concebirme en su vientre.
Naci entre la basura, fui criado por un asesino vicioso y matón. Si soy marginal, he estado preso y he cometido excesos. Pero he conocido la libertad y la sensación que provoca una nota de mi instrumento. Por eso hoy, baldío, te doy la espalda y escupo en tu magra intención de ser olvidado como la mugre que vive en tu interior.
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